
Nuestra cultura nos lleva cada mes de diciembre a un volver a empezar, a emocionarnos, a tomar impulso, a encontrar fuerzas. Volver a todas esas pequeñas cosas que nos reconfortan, como el abrazo cálido de nuestra familia y nuestras amistades. Saber que los que nos faltan, continúan sentándose en nuestra mesa porque siguen vivos en nuestros corazones.